viernes, 2 de octubre de 2015

Mi Bulldog Francés

Soy un gran amante de todos los animales, y en especial del Bulldog Francés. Me enamoro cuando lo conocí, y sigo enamorado de esta raza.

No me considero criador, mas bien amante de esta maravillosa raza. Solo tenemos una camada cada dos años,  y seleccionamos mucho nuestros cruces.

Todos nuestros Frenchies viven dentro de casa, porque son uno mas de la familia. Cuando tienen cachorritos, los crian en mi dormitorio, junto a mi cama, para poder
estar cerca de ellos.



Te doy un consejo...
PON UN BULLDOG FRANCES EN TU VIDA


Sin duda, el Bulldog Francés es un  perrito muy peculiar.

Son muy cariñosos, tanto que también se les conoce como los perritos del amor.

Su pasión, los niños y los ancianos, y por supuesto sus Padres.

Son muy curiosos y les gusta participar  en cualquier cosa que hagas.

Tambien son muy glotones y no tienen fin.

Lo que mas les gusta es tomar el sol, jugar y por supuesto dormir una buena
siesta en el sofá con sus PADRES.

lunes, 6 de abril de 2015





Origen e historia


El orígen del Bulldog se remonta a la Inglaterra del siglo XIII. En esa época eran comunes unas peleas de perros contra toros denominadas Bull Baitings. Los principales ancestros del Bulldog eran los más usados para estas contiendas, ya que, aunque no tenían gran tamaño, eran aguerridos y con mucha fuerza. Además, su potente mandíbula y su hocico chato le permitían agarrarse con fuerza del animal y seguir respirando. Esta práctica se extendió hasta mediados del siglo XVII, cuando el Parlamento Británico, por no considerarla una práctica deportiva, prohibió los combates en todo el Reino Unido.

La medida causó desinterés en los criadores para continuar trabajando con la raza, y si no fuera por el esfuerzo de algunos, el Bulldog habría desaparecido. Pero no fue así. Poco a poco la raza se fue extendiendo nuevamente, siendo hoy en día el perro de mayor preferencia en toda Inglaterra, casi considerado como un símbolo nacional. En Estados Unidos también es muy popular.

Con respecto a su nombre, podemos decir que fueron sus antecesores los que se lo impusieron, ya que Bulldog significa “perro de los toros” .

Carácter y utilidad


Aunque por muchos es considerado un gruñón, el Bulldog es un perro cariñoso, fiel y con una paciencia infinita. Parece que supiera que es una de las razas que más necesitan la ayuda del hombre para subsistir. Tal es así que, hasta para reproducirse, necesitan de la colaboración del ser humano, dado que su conformación anatómica hace que las crías sean concebidas, en la mayoría de los casos, por medio de inseminación artificial, y también que los cachorros nazcan por medio de una cesárea.

Por eso el vínculo hombre-perro es muy profundo en esta raza. Es paciente y amoroso con los niños, de los cuales soporta todo, y además sabe medir sus fuerzas. Con los extraños puede llegar a ser agresivo, pero si su amo los acepta, el también lo hará. No es conveniente adiestrarlo para el ataque, ya que no es muy obediente y su instinto guerrero permanece intacto. Esto haría que no soltara su presa bajo ninguna orden.

Con respecto a los cuidados que hay que brindarle, hay que destacar que el Bulldog no es un perro activo. Si fuera por el estaría durmiendo a lo largo de todo el día. Por eso su amo debe obligarlo a moverse, aunque no se debe exigirlos a esfuerzos físicos prolongados. Es importante también cuidarlo de las altas y bajas temperaturas, y si se viaja con el, hay que parar de vez en cuando para que se rehidrate y estire sus músculos.

Se debe poner especial atención en sus ojos, los cuales son propensos a indecciones, y en su boca, donde le pueden salir dientes de más o fuera de sus sitio. Otro aspecto clave para cuidar su desarrollo es suministrarle una dieta sana porque es un animal muy glotón y come cualquier cosa

En cuanto a sus defectos, los más molestos son sus fuertes ronquidos mientras duerme y su abundante babeo.

Estándar y estructura


El Bulldog es un perro de cuerpo robusto, con la parte de atrás un poco más estrecha, hombros anchos, lomo corto ligeramente arqueado y pecho ancho y redondeado.

Tiene una cabeza grande, ancha y cuadrada y una frente plana. La piel piel de la frente y la cabeza es suelta y arrugada, y tiene las mejilla bien redondeadas. El perímetro del cráneo debe ser aproximadamente igual a la altura de la cruz. Las orejas son pequeñas, de inserción alta y bien separadas. Estas se deben replegar hacia el interior en su parte posterior.

Sus orificios nasales son negros y anchos, y en ningún caso deben tener un color rojizo o marrón. Su hocico está ligeramente recogido hacia los ojos. Sus ojos son oscuros, redondeados y muy separados entre sí.

Su piel es fina, corta, lisa y espesa. Los colores deben ser uniformes, brillantes y puros. Pueden ser rojo en diversos tonos, leonado, atigrado, blanco o mezclado de blanco con cualquiera de los colores anteriores.

Las extremidades delanteras son rectas y musculosas. Las traseras son fuertes, arqueadas y más largas que las anteriores, para que se levante el lomo. Por último sus pies son compactos, redondeados y con dedos bien espaciados.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA IMPORTANCIA DEL ADIESTRAMIENTO DEL PERRO

Cuando una mascota llega a nuestro hogar, se producen muchos cambios y junto con las alegrías también llegan intercalados los problemas. En primer lugar, nos encontramos con la falta de experiencia y, en segundo lugar, con la costumbre de subestimar la capacidad del perro de “tomarnos el pelo”.

Los perros, al igual que las personas, poseen características (aun perteneciendo a la misma raza y teniendo la misma edad) únicas, por lo tanto, el mismo estímulo aplicado a dos ejemplares no produce el mismo efecto.

La importancia de adiestrar a un perro radica en hacerlo a nuestra medida y necesidad. Los perros no son iguales, por ende, el adiestramiento tampoco tiene que ser el mismo. No se puede entrenar a un animal con el fin de que vigile una fábrica a la noche, cuando, durante el día, debe bajar en el ascensor acompañado de nuestros vecinos, o jugar con los amigos de nuestros hijos. Es aconsejable comenzar el adiestramiento desde la temprana edad. Aunque parezca exagerado, se puede comenzar al cuarto mes de vida. 

El entrenamiento debe ser paulatino y como un juego, para que el animal incorpore las órdenes de la misma manera que nosotros aprendemos a hablar. Los tiempos deben ser cortos, entre 10 y 15 minutos ,y si se desea, el lapso de tiempo puede aumentar lenta y progresivamente. La ventaja de adiestrar a un perro cuando es joven es que en lugar de corregir los problemas, los evitamos.

Cuando se decide contratar a un especialista en el tema, es imprescindible que además del perro, también tome clases el dueño, ya que el perro generalmente toma los malos hábitos que el propio dueño le permite tomar.

Todos los perros aprenden, pero es necesario tener en cuenta las condiciones naturales del nuestro para brindarle una instrucción acorde a sus habilidades innatas. No es necesario castigar a nuestro amigo, y siempre que se lo reprenda debe hacerse en un tono enérgico, sin olvidar que lo que es NO hoy, también será NO mañana. Cuando lo reprenda, asegúrese de que el animal esté comprendiendo. En general, el dueño afirma: “yo le digo: ¿qué hiciste? Y baja las orejas”. Esto no siempre significa que el animal entendió, sino que sabe que después de esa pregunta seguramente viene un “coscorrón”. Los perros se ubican dentro de la familia como lo harían dentro de una jauría. Cuando el dueño es el líder, reina el orden en el hogar, pero cuando el líder es el perro, es hora de buscar un adiestrador. Cuando el perro agrede a alguno de los integrantes del grupo familiar, se recomienda entrenar al perro en un internado y luego de desarraigarlo y entrenarlo, reinsertarlo a su familia nuevamente, siempre bajo un seguimiento profesional.

Recuerde que es su perro el que debe aprender con el adiestrador y no el adiestrador con su perro.

miércoles, 27 de agosto de 2014

HISTÓRIA Y ORÍGENES DEL BULLDOG INGLÉS

En alguna parte del Tibet o el norte de la India, hace unos 70 siglos, un gigante pisó la tierra. Este no era simplemente otro «perro grande», sino un verdadero gigante, prototipo del moloso. Uno de cada 10.000 nacimientos sale un gigante, tanto en el hombre como en el perro.

Los perros de guarda de más de 50 kilos ya eran comunes en los poblados humanos. Cuando el hombre se fue civilizando, comenzó a manipular la cría de animales y plantas. Estos ejemplares gigantes fueron seleccionados por los criadores primitivos y pronto se había fijado el tipo.

Los rasgos acromegálicos en el perro se distinguen tanto como en el hombre, a menudo con características similares. Los gigantes son masivos debido a un crecimiento óseo hiperdesarrollado. La hormona del crecimiento además causa mayor tamaño en las extremidades, resultando en grandes patas, y una cabeza pesada con potentes mandíbulas y cejas pronunciadas. El crecimiento superfluo y el grosor de la piel, produce la apariencia arrugada, fruncida, grandes belfos y papada, orejas grandes y colgantes, y la tendencia a abundante piel sobre el cuerpo. (Uno podría pensar imprudentemente. que será lento y patoso.) Desgraciadamente, al igual que los gigantes humanos, el perro acromegálico también es propenso a problemas del corazón, del dorso, de las caderas, y gastrointestinales, y generalmente su longevidad es más corta.

El moloso clásico tiene un stop profundo y abrupto, con un hocico fuerte pero proporcionalmente más corto que el enorme cráneo. Generalmente es de pelo corto -no tiene agarradero- y lleva la cola baja. El moloso posee un gran olfato y fuerte sentido territorial, sin tendencia a la persecución o el pastoreo -todo ello heredado de susantecesores guardas de rebaños.

El color originario fue el arena (rojizo), rojo, negro/fuego o atigrado, sin manchas blancas. Los escasos factores diluyentes que producen las tendencias chocolate, azul o gris claro, ya existían entonces. Originalmente, estos grandullones impresionantes fueron usados para guardar los rebaños (más tarde el hogar y las propiedades). Se continuó: la cría de los más feroces y agresivos,,para adaptarlos a la guerra y al combate. De este prototipo descienden todos los tipos de molosos europeos actuales, la mayoría de las razas de pelea, y otros perros gigantes actuales. Pero el moloso también fue el progenitor de los perros de tipo «hound», y más tarde de los perros de caza. Ya que los perros de rastro y los molosos genéticamente están relacionados, las antiguas referencias a «bounds» a menudo describían el moloso de cuerpo más ligero.

Desde su origen en el Tibet, el leviatán guerrero viajaba con sus tribus cuando' éstas emigraron hacia otras partes del mundo, desde el Himalaya hasta los Pirineos. La emigración del moloso siguió dos rutas principales, una hacia el oeste a través de Oriente Medio y el Mediterráneo, y la otra noroeste a través de China y Rusia. El progreso del moloso nórdico va paralelo a la emigración de una variedad de gente nómada y brava, originaria de las zonas de Turkistán en el sur de Rusia. Durante -milenios antes de J.C. estos nómadas emigraron hacia el este hasta China, en una expansión de conquista.

Sus molosos eran más ligeros de cuerpo, quizá porque el estilo de vida nómada requería un perro nómada. El rasgo más destacable del perro nórdico era la primera aparición de la mandíbula braquicéfala (prognatismo inferior). No se sabe si este rasgo fue espontáneo (una mutación) o vino de cruces con perros chinos. Existen referencias a un perro fuerte, feroz, de hocico corto, tipo «hound», llamado Shejos, en China hacia el 600 a.J.C.

Al cambiar los aires políticos, los nómadas volvieron hacia el oeste. Un grupo llamado los alanos, llegó al este de Europa cinco o seis siglos antes de J.C. para establecerse en la actual Albania, y otros fueron llegando alrededor de 400 a J.C. Así el moloso oriental braquicéfalo posiblemente fue el primero de este tipo que llegó a Europa, y sin duda llegó antes de la era cristiana. Las tribus germánicas estaban encantadas con la dureza de estos canes, y la incorporaron en sus perros autóctonos. Los romanos escriben de perros de pelea «de grandes bocas» hallados en Gran Bretaña cuando los romanos llegaron allí en los primeros siglos de la era cristiana.

En la Edad Media, los molosos de prognatismo inferior típicos, fueron conocidos por toda Europa como «alaunt» o «alain». Este nombre pudo referirse a los nómadas alanos, o quizá deriva de la palabra Allemanni, usada para gente de origen alemán.

La rama sur de la familia de morosos siguió la extensión de la civilización desde el Tibet, hacia el sur y este a través de la zona que hoy se ha dado en llamar Creciente fértil. Las culturas sumeria, babilonia, asiria y fenicia usaron grandes perros de guerra, siendo el más fiero el «moloso», supuestamente originario de la isla Moloso de Grecia.

El perro del rey Lysimachus escogió la misma muerte que su amo, aunque, si hubiera querido, podía haberse salvado. Nuevamente, había guerra civil en Roma, un ciudadano romano llamado Calvus fue muerto. Muchos de sus enemigos se pelearon por ejecutar el glorioso rito de cortarle la cabeza, pero ninguno pudo hacerlo hasta que no mataron al perro que estaba a su lado.»

Un desfile en Alejandría del faraón Ptolomeo II, desplegó un regimento de 2.400 perros de guerra. Estas bestias guerreras, descritas como «perros grandes, del tamaño de burros, fieros como leones», eran llevados por varios soldados a la vez, reteniéndolos con cadenas. Los perros fue ron adornados con ropas de seda y collares de plata, con puntas de hierro. Cuando los reyes antiguos enviaban ayuda militar a sus aliados, a menudo se incluían cientos de perros equipados con collares de hierro y armazones .

Los perros se extendieron a otros países con la ayuda de los marineros fenicios, que también pudieron introducirlos en Inglaterra, siglos antes de J.C. Tras su viaje al Lejano Oriente, Marco Polo menciona las grandes perreras de Kubla Khan con 5.000 molosos de guerra.

En Roma, el perro moloso se hizo popular no sólo en el ejército, sino también en la arena, contra osos, leones, e incluso hombres, como entretenimiento. Su coraje y ferocidad en el combate hasta la muerte era legendario. Los romanos dependían tanto de estos perros como guardas, que cuando algunos no ladraban al acercarse soldados enemigos, eran crucificados. «Suelta los perros de guerra», una frase latina, era el grito apropiado para la tradición romana. Cuando los legionarios romanos se fueron hacia el norte, en la conquista de Europa, los molosos fueron con ellos. Por esta ruta del sur, se introdujo en Europa un moloso, de cuerpo pesado con cabeza convencional. Muchas razas de moloso actuales se remontan a una combinación del alano del norte con el moloso del sur.

En la Edad Media, el moloso ya no era necesario con los armamentos nuevos. Pero los grandes perros tenian nuevas funciones. El moloso fue adaptado como guardián de propiedades. Los términos «bandog» y «acathena» se refieren al hecho de que el moloso permanecía atado durante el día y se soltaba por la noche para actuar contra cazadores furtivos o intrusos. Originalmente se creía que estos canes terroríficos eran descendientes del cruce de osos y lobos. No es de extrañar que Cerbero, el perro guardián de las puertas del infierno, fuera un moloso.

Johannes Caius, escritor de Qf Eizglishe Dogges in 1576, describe el moroso como «inmenso, testarudo, feo... de cuerpo pesado,.. terrible y amenazador de contemplár». Aparte de describir su uso como guardián, habla de su entrenamiento para luchar con osos, monos y otras bestias o incluso «hombres con palos y bordones».

La, nobleza con sus grandes propiedades se volvió tan paranoica sobre los cazadores furtivos, que temían que incluso los perros de sus granjeros podrían perseguir su caza. Así, durante cientos de años, era ilegal poseer un perro grande, a no ser que tuviera tres dedos cortados de las manos. Si el perro era tan afortunado que pasaba por un aro estándar, se le consideraba demasiado pequeño para dañar a la caza y conservaba sus dedos. Empleados reales llevaban a cabo la inspección equipados con cincel y mazo. Los animales no dejaban sus dedos así como así, sin embargo. ¡Algunos perros grandes y feroces ponían en fuga a los inspectores!

En España y otros lugares, los perros fueron usados para ayudar a controlar los toros para bajarlos al mercado. El alano resultó adecuado como perro de carnicero. Si un toro se desviaba, el perro lo enganchaba de la oreja y lo mantenía inmóvil hasta que los hombres lo controlaban otra vez. Así nació otro deporte ,sanguinario para los espectadores medievales -el «morder toros» organizado.

En el siglo xv, se había desarrollado una raza especial para este fin. Quizás a base de cruces con alanos, molosos y otros perros braquicéfalos desconocidos, se creó el primer bulldog (a menudo llamado biílleizbeissei-, palabra, alemana para designar al «mordedor de toros»). Los genes de las manchas blancas probablemente se introdujeron con estos cruces El bulldog era bajo de patas, con prognatismo de la mandíbula inferior, facilitándole el morder y colgarse sin que le molestara la mandíbula superior. Enganchaba el toro de la sensible nariz en vez de la oreja. Si el perro soltaba fallaba al enganchar la nariz , recibía una cor

nada, y si el toro levantaba la cabeza, el perro era lanzado por los aires. Los expectadores aguantaban sábanas entre si, para coger los perros al vuelo. Para ganar, mejor dicho, para sobrevivir, el perro debía enganchar al toro con rapidez, mantenerlo con firmeza y bajarle la cabeza para que pudiera ser cogido. La popularidad de este deporte en Inglaterra era tal que hasta la propia reina Isabel I decreta que los jueves por la noche no se pueden hacer otros juegos o entretenimientos, para que todo el mundo, incluyendo su majestad, pudieran ir al «bull-baiting»,.

El instinto de morder la nariz y no soltar bajo ningún concepto, era altamente apreciado. La mutilación de un pie del perro mientras estaba enganchado a la nariz del toro, para probar su tenacidad pese al dolor, aumentaba enormemente el valor de sus cachorros. Ash describe en 1939 un famoso bulldog de su época. El perro era «descendiente de Bratten's Peter, que enganchó al toro sobre sus muñones sangrantes, después de que su dueño le había cortado los pies uno por uno, por una apuesta. Una leyenda habla de una perra que fue mutilada poco a poco, miembro por miembro, hasta que solamente sus mandíbulas quedaron firmemente enganchadas al toro.

Los defensores del bull-baiting argumentaban que el deporte sanguinario hacía la carne más tierna. Ya sea por chuletas jugosas o peleas jugosas, la locura continuó durante 700 años hasta la llegada de las leyes humanitarias británicas que por fin lo prohibieron en 1835.

Desgraciadamente para los perros, al desaparecer el bull-baiting, se inventaron otros deportes sanguinarios. Las leyes «humanitarias» protegían al toro, pero el perro que había sido compañero del hombre desde los inicios, siguió en la arena. Las peleas de perros tuvieron su auge en los siglos XVIII y XIX en Inglaterra, con anuncios en los periódicos y grandes apuestas. Nuevamente se crearon razas especiales para tal fin, y se cruzó el moloso y/o bulldog con perros del tipo terrier (llamados bull y terrier) para aumentar la rapidez y agilidad. Como muchos de estos terriers eran bláncos, el cruce de razas introdujo las manchas blancas e incluso el blanco sólido en los molosos.

No todo moloso era criado con fines diabólicos. Seleccionando temperamentos más plácidos, muchos países europeos desarrollaron perros de trabajo, de salvación, y de compañía. Durante el Renacimiento, era común el Gran Perro del Carnicero. Este moloso más calmado ayudaba a guiar el ganado al mercado, a vigilarlo, e incluso a los dueños, y a menudo llevaba el dinero de la venta alrededor de su cuello camino a casa. Pocos atracadores se atrevían con semejante bestia. También empleado para carga y enganche, se buscaba un perro de carácter más suave. Este perro tenía menos piel colgante, pero el mismo cuerpo cuadrado, voluminoso y musculado, a veces con la cola cortada.

Al seleccionar y criar con variedades miniatura, los criadores incluso lograron gigantes en «Miniatura». El grupo de los molosoides tiene mucha más variedad que los guardas de rebaños, por dos razones. El moloso no quedó aislado en parajes rurales y tuvo la oportunidad de encontrarse y cruzar con gran variedad de perros, introduciéndose otros genes. Además los dobles orígenes inicialmente aportaron mayor variedad de genes. Pese a la variedad, cada raza individual se remonta en parte o totalmente al antecesor gigante común del Tibet.

El bulldog ingles desciende de los antiguos molosos del tibet, se uso en gran Bretaña para luchar contra los romanos cuando intentaron invadir por primera vez las islas británicas, pero quizás su faceta mas conocida por todos fue la lucha contra los toros, Bulldog no significa perro-toro, sino perro para el toro.

Dice la historia que en 1209 el inglés lord Stanford presencio por casualidad el derribo de un toro por parte de dos perros que pertenecían a un carnicero. El espectáculo le gustó tanto que decidió regalar el prado donde había tenido lugar el enfrentamiento a los carniceros para que todos los años se organizara una competición.

La idea causo gran entusiasmo, hasta el punto que se tuvieron que imponer una serie de reglas, el toro tenia que estar atado por los cuernos con una cuerda de unos 23 metros, y una vez que el toro se había acostumbrado a moverse dentro de los márgenes que le daba la cuerda, comenzaba el espectáculo.

Estos perros ya fueron clasificados por cinólogos en 1630 como «bulldog», aunque antes se llamaban «bandogge» o «dogo de carnicero». Probablemente descienden de la misma raíz que el mastiff, a través del alano,, que fue descrito en Master- of Game de Edward, segundo duque de York, alrededor de 1406: «..."alauntes" son traicioneros y diabólicos... es el mejor perro para sujetar y poder medir todo tipo de bestias, y mantenerlos firmes».

Durante los fatídicos días del «bullbaiting», los perros cogían al toro por la oreja. El primitivo Bulldog, más ágil que otros luchadores, iba por la nariz, y no era embestido tan fácilmente por los cuernos. Sin duda alguna, el «bulldogge» de antaño, más alto de patas, conseguía acosar al toro hasta que éste bajaba la cabeza, y engancharle una parte de su anatomía, ya fuera una oreja o la delicada nariz. Según el «reglamento» el perro entonces debía empujar el toro hacia atrás alrededor de la pista o tiraba y se ataba la bestia' Osos, leones, monos y tejones también entraban en combate con el Bulldog. Como recita Pierce Egán, el espectáculo producía expresiones patrióticas tales como:
«¿qué criatura, que tan valiente y astuta, salta y desprecia, para mantener su enganche? ... Es el bulldog, sin rival, valeroso, como los bretones en la ola creciente.»

Después de la remisión de este despreciable deporte, el Bulldog antiguo paso por el calvario de las sangrientas peleas de perros. Esto originó cruces con distintos terriers para aumentar su velocidad, que resultaron en la creación de otras conocidas razas modernas.
El Bulldog actual no es el mismo que el de 1600. Tras la abolición del «builbaiting» en 1835, el perro original se convirtió en la versión de hocico más corto, más achatado, que conocemos en la actualidad, conservando su potente mandíbula inferior prognata.
El Bulldog se hizo legítimo en 1860 al entrar en la pista diferente -nada sangrienta- de las exposiciones caninas. Su personalidad sanguinaria de antaño se ha suavizado hasta su carácter equilibrado actual, conservando su aspecto temible. A ello debe la descripción de «bello en su fealdad». El Bulldog es una mascota popular, mostrando la dureza de cualquier equipo, y se ha convertido en símbolo de tenacidad en el mundo entero.

martes, 12 de agosto de 2014

HIGIENE Y CUIDADOS DEL BULLDOG INGLÉS


Aunque el Bulldog tenga un pelo corto no quiere decir que necesite menos atenciones, más cuando es una raza que tiene una piel bastante sensible a los agentes exteriores como la suciedad, ácaros, pulgas y demás. Por otro lado, es un perro que requiere un aporte de hidratación para mantener un pelo suave y una piel sana, evitando la caída excesiva del pelaje. El Bulldog es un perro que por su pelo corto está mudando durante todas las épocas del año, con mayor abundancia en el verano. Con una higiene adecuada la caída del pelo se verá reducida notablemente.


A continuación damos una serie de pautas para la correcta higiene de nuestro gordo :)

BAÑO

El Bulldog no necesita apenas baños, aunque pueda resultar contradictorio en cuanto hablamos de higiene, su pelo y su piel con un buen cepillado se mantiene en perfecto estado y sin olor.

Cada dueño sigue unas pautas, pero en general lo mejor es bañarle cuanto más tarde mejor siempre que el perro no se haya ensuciado demasiado y sea de fuerzas mayores meterle en la bañera. Normalmente el periodo de un baño a otro entre distintos propietarios ronda desde los dos meses hasta los seis meses.

Cuando decidamos meterlo en la bañera, hay que utilizar un champú adecuado al pH de su piel (7-7,4), para ello escogeremos un producto de alta calidad en cuanto a peluquería canina se refiere, pues si no se verá resentida la capa protectora del manto... ¡Y no vale la pena arriesgar! Tras el champú podemos utilizar una hidratante o acondicionador adecuado a nuestro gordo.



MANTENIMIENTO


Para mantener al perro en buenas condiciones, le proporcionaremos cepillados a diario o cada dos días con un cepillo de cerdas o una manopla de látex, para así eliminar el pelo muerto y evitar malos olores. Podemos utilizar también las tan afamadas toallitas de bebe, que ayudan a limpiar patitas, barriga, culito...



Para eliminar manchas podemos utilizar un champú en seco de calidad, con lo que evitaremos meterlo en la bañera... Teniéndolo más en cuenta si tenemos un ejemplar con problemas dérmicos.



Otro de los puntos importantes es el cuidado diario de los pliegues de la cara. Cada propietario tiene preferencia por uno u otro método, lo fundamental es limpiarlos cada día con el producto que elijamos (suero fisiológico, producto específico, agua tibia...) y luego sequemos con extremo cuidado para no dejar humedad por dentro de los mismos, ya que de lo contrario sería un auténtico cultivo de bacterias pudiendo llevar al perro a padecer una infección. Si notamos un olor fuerte o vemos la piel de esta zona irritada y sin pelo, deberemos acudir al veterinario... Ya que lo más probable es que ya se haya producido tal infección.



Para las manchas de óxido tan antiestéticas hay productos de alta calidad en el mercado, pero solo la constancia y dedicación harán los milagros de eliminarlos. Uno de los mejores consejos a tener en cuenta, es que después de aplicarlo y dejarlo actuar, sequemos la excesiva humedad y apliquemos una crema normalmente para el cuidado de la piel del bebe, que sea impermeable como la Anmiolina, por ejemplo.



Los bulldogs son propensos a padecer infecciones de oídos, por eso debemos cuidar mucho de estos y estar atentos a que siempre estén limpios... Para ello utilizaremos una gasita empapada en el producto específico para oídos y limpiaremos todo el pabellón auditivo del gordo, eso sí, sin hacer presión ni insistir en adentrarse en la cavidad del oído.



Por su puesto, no podemos olvidar el corte de las uñas. Siempre deberá ser por debajo de la vena que en las uñas blancas es bastante visible... Con lo cual son mucho más sencillas, si tu gordo tiene las uñas negras y tienes miedo a lastimarlo siempre puedes llevarlo al veterinario o a la peluquería canina más cercana.



Si notamos que nuestro gordo camina de forma incomoda, le miraremos atentamente las almohadillas... Pues puede que se hayan desquebrajado, cosa común por la utilización del césped, los juegos en el asfalto demasiado caliente, etc. Si las tuviera mal, primero visitaremos al veterinario y para prevenir podemos utilizar un producto específico para endurecerlas y mantenerlas fuertes, como el tan afamado Adocuatro.

martes, 29 de julio de 2014

Yako bulldog de 9 años en adopción en Madrid


La PROTECTORA ACUNR de Madrid nos ha enviado a esta preciosidad; Yako un Bulldog Inglés de aproximadamente 9 años de edad que se encuentra en adopción en Madrid.

El fue recogido en un pueblo de Madrid y se encontraba en muy malas condiciones, esta muy delgado y se esta esperando el informe veterinario para tener más datos sobre su salud. Yako es un perro muy tranquilo, simpático y cariñoso.

 Esta acostumbrado a relacionarse con la gente y enseguida busca el cariño de las personas. El trato con los otros perros es buen, juega con ellos sin ningún problema. Actualmente Yako se encuentra acogido en Madrid esperando un hogar donde disfrutar de sus últimos años.



 Se entrega desparasitado, vacunado, chipado, con las pruebas de enfermedades hechas, esterilizado y con contrato de adopción. Si quieres apadrinar o adoptar a Yako escribe a acunrmadrid1@hotmail.com o acunrmadrid@gmail.com